Para muchas empresas la seguridad en la web es todavía una asignatura pendiente, pero dejar de lado esta cuestión es un grave error. Una web no segura no le gusta ni a Google ni a los posibles clientes. Puede estar muy bien trabajada, pero si no tiene unos mínimos estándares de seguridad el número de visitas se va a ver afectado negativamente, y con él el número de conversiones.
Certificados SSL para dar seguridad a los clientes

Solemos pensar que la mayoría de los internautas apenas saben nada sobre seguridad en la web, pero lo cierto es que están más informados de lo que parece a simple vista. Un buen ejemplo de ello es que muchos de ellos conocen los certificados SSL y que estos aportan una mayor seguridad a la web.
Quizá no sepan exactamente de qué se trata, pero saben que si una web empieza por “https” en lugar de por “http” es sinónimo de que es segura. Por lo tanto, si tu web no cuenta con certificado SSL no va a comenzar con “https” y los internautas no se van a sentir seguros de entrar en la misma.
Los certificados Secure Socket Layer (SSL) implican que la web es más segura a la hora de transmitir datos personales, aplicando un protocolo que hace que la información sea encriptada o cifrada totalmente y, por tanto, viaje más segura.
¿Qué ocurre si una web no tiene protocolo https?

El efecto más inmediato es que si el usuario está usando Chrome como navegador le va a salir un aviso que indica que la web no es un lugar seguro. No se le va a impedir la entrada, pero en la mayoría de los casos esta advertencia es más que suficiente para que el interesado decida acceder a la información que le interesa desde otro sitio web.
Como es lógico, si entran menos usuarios también se vende menos. A ello hay que sumarle que un menor tráfico en la web también afecta de forma negativa a su posicionamiento. Google entenderá que si los internautas no acceden a ella es porque su contenido no tiene la calidad deseada, lo que hará que la web pierda puestos en el ranking.
Hacer un almacenamiento seguro de los datos

El objetivo de muchas webs es obtener leads. Si no se produce la venta en ese momento, al menos que el visitante deje una vía de contacto. Estos datos tienen un gran valor para la empresa o profesional que hay detrás de la página web, pero hay que saber gestionarlos bien y protegerlos frente a las posibles injerencias de terceros.
Una web debe contar con un buen sistema de seguridad que proteja los datos dados por los visitantes. Pero, nuevamente, no vale solo esto. El sistema de seguridad debe ser bueno, pero además se debe informar sobre él a los visitantes. Que sepan que si nos dan sus datos personales estos van a estar bien protegidos en todo momento.
No pedir más datos de los necesarios aumenta la seguridad

Cuando a un internauta le llega el momento de rellenar un formulario de contacto, o hace una compra y tiene que aportar datos personales, siempre le puede surgir la duda de para qué queremos realmente toda esa información. Aunque esto se especifica de forma más detallada en apartados como la política de privacidad o el aviso legal, no debemos perder de vista que estos textos no suelen ser leídos.
Si a un visitante le pedimos demasiada información puede que acabe desconfiando de nosotros. En este caso, una buena medida de seguridad es limitarse a pedir únicamente los datos que sean necesarios. Por ejemplo, si quieres que alguien se suscriba al boletín de noticias de tu web, bastará con que le pidas el nombre y un correo electrónico, no necesitas para nada su número de teléfono. De hecho, cuantos menos datos pidas más dispuestos estarán los interesados en darte la información que estás solicitando.
Implantar medidas de protección frente al phishing
Estas técnicas buscan engañar a la víctima haciéndose pasar por una empresa de confianza para ella. De modo que abra sus correos y pulse sobre los enlaces o descargue archivos bajo la creencia de que se trata de información real de esa empresa. Pero en realidad no es así, se trata de una suplantación de identidad que busca tener acceso a los datos de la víctima. De ahí el nombre de phishing.
Como es normal que una web utilice el email marketing, lo que se puede hacer en estos casos es identificar bien los emails para que tanto los clientes como los servidores tengan claro cuándo una información proviene realmente de tu web y cuándo no lo hace.
La información sobre seguridad hace tu web más segura

Para que la relación entre los clientes y tu página web sea todavía mejor, no está de más que dediques un pequeño apartado a darles algunos consejos sobre seguridad. Por ejemplo, que si van a registrarse en tu web no utilicen contraseñas sencillas y que las cambien de forma periódica para que otros no puedan acceder a sus datos.
Con algo tan sencillo como esto estás contribuyendo a mejorar la imagen de la marca, incluyendo la preocupación por la seguridad dentro de sus valores. Esto es algo que pocas webs hacen a día de hoy y que, sin embargo, los clientes valoran mucho.
La seguridad en una web es un tema con el que no hay que jugársela. Puede que pienses que tu página es pequeña y no tiene demasiado interés para los hackers, pero no es así, estos siempre están ávidos de captar información. Por eso, conviene ser precavidos y contar con sitios online que sean plenamente seguros para los visitantes.
